Suiza defiende su servicio militar obligatorio en referéndum histórico






Suiza y el referéndum que reafirma obligaciones militares con un guiño irónico


Suiza rechaza masivamente en referéndum cambiar su servicio militar masculino obligatorio🇨🇭🪖

Cuando en Suiza la urna habló, lo hizo con la voz serena de un país que se siente atrapado entre un pasado que no quiere soltar y un presente que empuja hacia adelante con frases modernas como “igualdad de género” y “desmilitarización”. Más del 73% de los votantes rechazaron la propuesta de eliminar el servicio militar obligatorio para hombres, reafirmando una tradición tan antigua como las montañas que custodian sus fronteras.

¿Por qué Suiza, un país conocido por su pragmatismo y neutralidad, decide aferrarse con tanta tenacidad a un sistema de conscripción que parece sacado del baúl de los recuerdos? Tal vez porque en su conciencia colectiva, el servicio militar es menos un deber jurídico y más una ceremonia de paso, un rito que une generaciones y fortalece el tejido social con la misma fuerza que el chocolate suizo acerca a cualquier visitante al corazón del país.

Tradición frente a modernidad: el pulso de un pueblo dividido

Este rechazo no es un mero capricho: es el choque de dos mundos que funcionan como contrapuntos abruptos sobre el pentagrama de la opinión pública suiza. Por un lado, la defensa nacional basada en el concepto de “milicia ciudadana” y, por otro, las nuevas corrientes que cuestionan esquemas obsoletos en nombre de la eficiencia, los derechos humanos y la igualdad.

Mientras que en muchos países el servicio militar se ha tornado voluntario o incluso ha sido abolido, Suiza se resiste a olvidar que su ejército no es un cuerpo profesional sino una constelación de ciudadanos-armados. En efecto, la conscripción funciona, en esencia, como una especie de gran escenario donde la juventud, más obligada que convencida, se encuentra cara a cara con la responsabilidad patria, más que con un rifle.

“El rechazo al cambio en el servicio militar no es solo una decisión soberana, sino un espejo donde se reflejan los temores y esperanzas de un país. ¿Es acaso más seguro el futuro si se preserva el pasado?”.

El servicio militar suizo: ¿un vestigio histórico o un pilar necesario?

La historia nos recuerda que, tras la Segunda Guerra Mundial, la neutralidad suiza fue resguardada por un modelo defensivo peculiar, casi tan rígido como sus relojes de precisión. El servicio militar obligatorio masculino es, para algunos, la última coraza ante las posibles amenazas en un continente europeo que se ha vuelto imprevisible—como un glaciar que aletea entre derretirse o avanzar.

Sin embargo, esta idea choca con escenarios contemporáneos: la paz, la globalización, el feminismo y un enfoque cada vez más individualista de la vida pública. La propuesta derrotada buscaba crear un modelo voluntario y mixto, intentando derribar no solo un sistema, sino las paredes del siglo XX que limita la inclusión y la diversidad.

¿Por qué tan poco entusiasmo por el cambio?

  • Identidad y cohesión social: Para un porcentaje amplio de la población, el servicio obligatorio no solo representa la defensa del país, sino un espacio donde se mezclan clases, regiones y generaciones. Algo así como un rico guiso cultural que sabe a Suiza.
  • Seguridad y soberanía: En tiempos de incertidumbre global, la idea de abandonar el “deber de la patria” despierta inquietud.
  • Preservación de costumbres masculinas: Aunque cuestionado, sigue siendo un rito que muchos hombres aceptan sin demasiada objeción, casi como si llevar uniforme fuera un paso obligado para entrar en la mayoría de edad.
  • Desconfianza hacia la voluntariedad: El miedo a que un ejército voluntario no sea suficiente para preservar la neutralidad, o para responder ante emergencias civiles.

La paradoja se torna aún más clara si se tiene en cuenta que Suiza es uno de los países con más reserva de armas particulares por habitante en Europa, un hecho que introduce una ironía de tintes oxidados: mientras los ciudadanos se preparan para un ejército semiprofesional, en cada hogar muchas familias tienen una “defensa” más personal, aunque mucho menos formalizada.

Reflexiones finales: ¿un espejo para Occidente o simplemente Suiza en espejo?

¿Qué nos dice este referéndum más allá de Suiza? ¿No es un recordatorio de que la modernidad y la tradición no marchan siempre de la mano, sino que a menudo caminan tomadas de la mano, sin decidir quién lidera? La resistencia suiza al cambio en su servicio militar es como ese reloj de cuco que, aunque suena a la antigüedad, marca el tiempo con una precisión que desconcierta a los digitales más sofisticados.

Quizá la clave no radica en abolir o mantener, sino en repensar. En un mundo donde la guerra es menos visible pero más compleja, el ejército ciudadano idealizado se enfrenta a un futuro que exige flexibilidad, diversidad y menos rigidez en fórmulas que ya no coinciden con las expectativas de muchas generaciones jóvenes (y no tan jóvenes).

Entre los Alpes y los valles, Suiza sigue escribiendo una crónica de su identidad con tinta indeleble, recordándonos que el servicio militar obligatorio, paradójicamente, sirve también para defender la idea misma de una nación dispuesta a proteger su esencia, aunque a veces con el ceño fruncido y un poco de aquel humor que solo puede brotar de la ironía suiza más sutil.🛡️


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